23 diciembre 2010

Sábanas revueltas. Lágrimas, sombras y recuerdos. El pasado vuelve, la atrapa, y la sumerge. De repente, despierta. Mira por toda la habitación, está asustada. La ventana sigue abierta, pero todo es oscuridad. Saca los pies de la cama, se incorpora y va al baño. Está pálida y sudorosa. Tiene un aspecto horrible... Recoge su pelo en una coleta alta, y se apoya en el lava-manos. Se lava la cara y regresa a su cuarto. Son las cuatro y media de la mañana, pero no tiene sueño. Parece como si hubiera dormido tres días sin pausa. Se asoma a la ventana y una ráfaga de viento frío hace que se le erize la piel.

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